Urbana y salvaje. Y gris y luminosa, también. Lima sonrisita de puta, desnuda como niñita pobre, de frío, como niña, como de arrabal... y sin embargo tan Ciudad de los reyes, tan altiva. Pero andrajosa, maldita y tiernamente bella; contradictoria. Tumultosa como viento cargado, rancio, hedoroso.
Y una novela (o cuento, no sé) que la retrate, sin arte, como ella misma es, desde la óptica de aquellos, los mortales sin bríos, los simples y ramplones malandrinitos, los malosos de a mentiritas y a veces, a la champa, de a verdá... pero en el fondo siempre: Los inocentes.
Eso fue.
;)
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J.G.S.





2 comentan:
Tu Lima tan majestuosa es como lo es la Ciudad de los Palacios, tan en el cielo y tan en el infierno.
Un abrazo.
A lo mejor y es el cielo el que se muda de lugar, con demasiada agilidad, y nos deja... cómo decirlo... ¿desamparados?
;)
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