En algún momento de mi infancia, quizá 6 o 7 años, llegué a comer a la
perfección con tenedor y cuchillo, mis tías lo recuerdan todavía no sin dejar de mencionar lo gracioso que fui y cómo ahora se me ve "tan otro". Era tanto,
que mi madre solía llevar dichos cubiertos en su bolso, sólo para mí —sí, era un niño
engreído entonces, debo admitir—. Pero rondando los 16 me volví rebelde, me
hice rebelde, el rebelde de la casa, y llegó el día en que dejé los modales y comí sólo con cuchara, como una forma de protesta,
es más, con la misma cuchara con que tomara la sopa.
Hoy lo he recordado: Estaba almorzando y no me trajeron cuchillo, así que
teniendo a la mano sólo mi cuchara de sopa, he ayudado con esa al tenedor… y
finalmente he decidido terminar de comer sólo con la cuchara.
Qué rebelde estoy.





2 comentan:
Jejeje cualquier forma de rebelarse es buena pero yo no puedo comer sin tenedor y cuchillo.
Beso
En mi defensa, en todo caso, podría decir que viene a ser como que domino ambas formas —la ortodoxa y la rebelde— de comer.
Gracias por venir, mi malque.
¡Un abrazo también!
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